… Musicalecer

Acerca de Musicalecer

Cuando uno se dispone a buscar un nombre para un blog (o para una página Web) puede llegar a estrujarse los sesos hasta casi dejarlos secos, muchas veces en vano.

Por un lado, ese manantial inagotable de ideas, la imaginación, en poco tiempo, es capaz de verter cientos de nombres [¡ejem!, puede que no tantos]. Por supuesto, no todos válidos; la mayoría, incluso, ridículos; otros, tan pueriles que nos harán sentir vergüenza sólo por el simple hecho de haberlos pensado… Es imperativo seleccionarlos cuidadosamente y deshacerse de prácticamente todos ellos. Al final, tras la criba, nos quedarán tres, cuatro; seis, como mucho.

Por otro lado, llegado el momento de registrar el nombre ‘finalista’ para que dé nombre a nuestro espacio en la Red, resulta que ya está registrado. ¿Será que, en realidad, uno, además de corto de imaginación, es, también, poco original?

Así, que a la dificultad de conseguir un término apropiado, hay que sumarle la más que alta probabilidad de que ya haya sido registrado por otro bloguero. [¡Vaya!].

En esa tesitura me he visto. Y la solución no fue otra sino introducir nombres, uno tras otro, sin ton ni son, pensándolos bastante poco y con la única esperanza de que no estuvieran ya ‘cogidos’. Lo reconozco.

De este modo, esencialmente intuitivo, surgió el nombre que da título al blog: Musicalecer.

A priori sonaba bien y, lo más importante, no estaba registrado. Luego ya le buscaríamos una explicación razonable. Porque, si bien la incomprendida, desconcertante y extraña pero sorprendente intuición llega a conclusiones ciertas de una forma poco ortodoxa, también es cierto que la razón, con la meta alcanzada, es capaz de averiguar cual fue el camino recorrido y trazarlo, puede encontrar una explicación lógica a cómo se ha obtenido esa respuesta.

Y, puestos a razonar…

Musicalecer suena, sin ninguna duda, a MÚSICA. Lo he comprobado con amigos, con compañeros de trabajo, con algún que otro conocido. Todos coincidieron, sin excepción. Y, lo que es más importante, en ningún caso fue mediante preguntas directas (“¿A qué te suena ‘musicalecer’?”); es decir, la ‘encuesta’ se realizó de un modo casi subliminal: en un papel había escrito previamente, como si de una nota se tratase, “Visitar el Blog ‘musicalecer.wordpress.com”, y lo dejaba ‘distraídamente’ en un sitio bien visible. En cuanto lo leían [porque era inevitable], enseguida me dirigían algún comentario: “¡Tú y tu música, siempre juntos!”, “¿Ya estás otra vez con lo mismo?” [nota: ‘lo mismo’, dicho sobre mí, se refiere a la música], “¿Vas a comprar algún instrumento más?” [‘No, querida, no; es para consultar una cosa…’], “Qué, ¿buscando nuevas partituras?”. Etcétera. En fin, suena a música.

Musicalecer sugiere, de algún modo, la idea de hacer música, de hacer que algo pase a través del tamiz de la música, hacerlo musical. Es un concepto que inspira o vislumbra algo similar al sentido que tienen nombres como el anochecer, el amanecer, el atardecer. Surgió como algo fugaz, instantáneo, pero con gran fuerza.

Musicalecer tiene mucho en común con el término “lecer”, precioso sustantivo gallego, mi lengua natal, que significa tiempo libre. Es maravilloso, o, al menos, curioso, ver como este concepto fue ligado en mi mente a la palabra música de una manera que podría calificar de perfecta simbiosis. ¡Tiempo libre para la música!

MUSICALECER.

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