Aparatos e instrumentos

EL EQUIPO DIGITAL – CAPÍTULO 7

Este capítulo nos introduce en el vasto mundo de los aparatos e instrumentos musicales de todo tipo, sean reales o virtuales.

No todos, claro. La lista se limita a aquellos “básicos” que encontraremos y se utilizan con mayor frecuencia en prácticamente todos los estudios, incluso en los más modestos.

Las descripciones son breves y sencillas [marca de la casa]. Se trata de ofrecer una visión global del aparato o instrumento: para qué sirve, cómo funciona en general y cuáles son sus controles comunes (a qué parámetros afectan y cómo). No debemos tomarlos, pues, como manuales de instrucciones.

Clasificación fundamental

Es verdad que, en general, podríamos decir que todos son aparatos. De hecho, si a alguien ajeno a este mundillo le mostramos, por ejemplo, un sintetizador (el módulo de sonidos en sí) y le preguntamos qué es, nos contestará, con toda seguridad, que es un aparato; como mucho lo calificará de musical.

Pero, además, son, al mismo tiempo y por definición, instrumentos, puesto que todos ellos sirven con un objeto determinado en el arte u oficio de la música (sea en la creación, en la interpretación, en la producción, etc.).

Entonces, ¿son aparatos o instrumentos?

Para un músico o para un productor musical, sin duda, existe una clara diferencia entre ambos atendiendo a para qué sirve esencialmente, cuál es su uso principal. Esta característica concreta que permite clasificarlos dentro de unos u otros (aunque en algunos casos la línea puede ser muy fina) podríamos describirla así:

Es para tocar o no; es decir, ¿fue diseñado específicamente para interpretar, tocándolo, una obra musical?

Dicha característica, además, justifica los dos capítulos subordinados.

En definitiva, todos estos aparatos, dispositivos, componentes, o como quiera que nos refiramos a ellos, se clasifican en dos grandes grupos: Aparatos e instrumentos.


Aparatos musicales

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Este grupo reúne dispositivos, componentes o elementos del equipo, reales o virtuales, que no sirven para tocar (música, claro) o no están diseñados para ello. Es decir, no son instrumentos musicales o, al menos, no lo que todo el mundo entiende como tales.

Unos sirven para manipular, modificar o procesar las señales de audio, o para añadirles efectos; otros se utilizan para mezclar diferentes fuentes y equilibrar sus niveles; y los hay que, simplemente, funcionan como dispositivos controladores de otros aparatos, instrumentos y aplicaciones informáticas musicales.

La relación, como cabe suponer, es extensa; encontraremos, por ejemplo:

    • Previos, mesas de mezclas, superficies de control, teclados maestro, pads de control (como “Maschine”), etc.
    • Amplificadores para instrumentos (guitarra, bajo, teclados, etc.), altavoces, monitores, etc.
    • Procesadores de toda clase:
      • Compresores, limitadores, expansores, etc.
      • Ecualizadores de todo tipo, etc.
      • Ecos, reverbs; chorus, flanger, etc.
    • Y muchos otros que se utilizan en la mezcla y en la masterización.

Algunos de estos aparatos se describen en otros capítulos de “Musicalecer”: “Otros dispositivos de sonido”, en este mismo tema; “Dispositivos MIDI“, dentro del tema dedicado al “MIDI“; y, por supuesto, en el tema principal “El equipo digital“.


Instrumentos musicales

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Incluye todos los instrumentos musicales; esos de toda la vida, que sirven para tocar e interpretar música. Pero, además, “hace sitio” a los instrumentos virtuales.

Es complicado determinar cuáles y cuántos instrumentos necesitamos. Depende…

INSTRUMENTOS REALES

Si nuestra pretensión es montar un estudio profesional, o casi, al que acudirán instrumentistas de todo tipo, deberíamos disponer de algunos instrumentos reales (independientemente de que contemos con cantidad de instrumentos virtuales):

    • Una o dos guitarras acústicas y otras tantas eléctricas (con sus amplificadores, pedales y demás accesorios); por supuesto, diferentes
    • Al menos un bajo eléctrico
    • Un piano (no de cola, claro. ¿o sí?), un órgano y varios sintetizadores
    • Una buena batería y distintos elementos de percusión latina

Sin embargo, para un estudio casero normal podemos reducir considerablemente el número de instrumentos reales necesarios:

    • Bastaría un teclado controlador, o un teclado cualquiera que soporte MIDI, que nos permita componer y grabar nuestros temas en pistas MIDI para que, después, sean reproducidas por instrumentos virtuales.

INSTRUMENTOS VIRTUALES

En este último caso [que lo será, o no estarías leyendo esta obra], tendríamos que hacernos, forzosamente, con algunos instrumentos virtuales:

    • Una batería con varios juegos distintos,
    • Un programa de bajos con diferentes instrumentos y modos de tocar,
    • Un programa orquestal o de secciones orquestales,
    • Uno o varios sintetizadores para solos, colchones y efectos,
    • Un buen piano y un órgano.
    • Una guitarra acústica y otra eléctrica. Estos instrumentos, por sus peculiares características, son muy difíciles de emular. Para arreglos a base de arpegios cumplen bastante bien, sin embargo, para ritmos, mejor que utilicemos una real.

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REFLEXIÓN FINAL

 – Para un estudio casero [mejor dicho, modesto, que es el supuesto del que partimos] deberíamos decantarnos por las modalidades de software o virtuales. Sus ventajas, o “bondades”, se analizan con detalle en “El software musical > Aparatos e instrumentos virtuales”.

Con éstos, unido a que soportan el protocolo MIDI, cualquier aficionado tiene a su alcance una cantidad de aparatos y una variedad instrumental de infinitas posibilidades.

 – Los aparatos no suelen plantear ningún problema porque, normalmente, cualquier aplicación DAW actual incluye un surtido que abarca mucho más de lo que podemos necesitar. Algunos aparatos debemos considerarlos, digamos, indispensables:

    • Ecualizador
    • Compresor
    • Limitador
    • Eco y reverb

 – Los instrumentos virtuales supusieron una auténtica revolución para los estudios caseros. Sobresalen los basados en muestras reales (samplers y ROMplers) por su excepcional calidad de sonido. Los DAW actuales también los incluyen (no tantos como aparatos).

 – En cualquier caso, podemos adquirir todos los que necesitemos; unos por compra, otros gratuitos; a veces, en soporte físico y otras, la mayoría, mediante descarga.

Es muy fácil perder el norte y comenzar a descargar todos los aparatos e instrumentos que encontremos, en particular los gratuitos. Es un error…

¿De verdad necesitamos 15 pianos distintos, 25 órganos, 32 sintetizadores, 6 guitarras acústicas y 4 eléctricas, 8 saxos, 7 trompetas y un corno francés en fa? ¿O 6 reverbs, 12 ecos, 10 tipos de ecualizadores, 8 compresores y 7 limitadores?

La respuesta es rotunda: NO. Hagámonos únicamente con aquellos instrumentos que vayamos a utilizar y sólo esos.

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Tabla de contenido del tema:

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